Perfil: Edwuin Cetré, arma de Colombia para vencer a Argentina

Perfil: Edwuin Cetré, arma de Colombia para vencer a Argentina

Perfil: Edwuin Cetré, arma de Colombia para vencer a Argentina

Edwuin Cetré heredó de su barrio un espíritu rebelde y contestatario que, en buena medida, ha logrado domar para aprovecharlo dentro de una cancha de fútbol. Hace todo para esquivar rivales, pero antes tuvo que esquivar la violencia. Y tiene una motivación extra para conseguir la clasificación a Tokio 2020.

Este jueves,, seguramente, será titular frente a Argentina, en el segundo partido de Colombia en el cuadrangular final del Preolímpico (8:30 p. m., con señal de Caracol y Win Sports +).

Cetré despertó la ilusión de Colombia al anotar el gol con el que el equipo que dirige Arturo Reyes se puso en ventaja contra Brasil, en el primer juego de la fase final. Pero también tuvo el sacrificio para ir y volver en un equipo que ese día estuvo diseñado para aguantar y sufrir.

“Me ha tocado ayudar muchísimo a mi lateral, en esa posición toca defender y atacar. He tenido el pulmón y el corazón para regresar”, dijo Cetré, quien por esa banda juega con una persona con la que convive a diario: Gabriel Fuentes, su compañero en el Junior.

Pero antes de llegar a Barranquilla, Cetré vivió situaciones muy complicadas en su vida. Nació en el barrio Mariano Ramos, uno de los más peligrosos de su ciudad, Cali. La violencia era pan de cada día, quedarse hasta tarde en la calle era exponerse a una bala y la delincuencia azotaba. Incluso, más cerca de lo que él quisiera.

“Tuve espejos como mis tíos, que jugaban fútbol, pero decidieron lo que pocos quieren. Ellos eran de la banda del barrio y a ambos los mataron. Y yo me propuse ser el orgullo de mi barrio. Allá había muchos jugadores buenos, que no llegaron por la mala cabeza”, se sinceró Cetré con el portal degruesocalibre.com.

Cetré creció fuera de la casa de su familia de sangre. Al comienzo vivía con sus abuelos, su mamá y los dos tíos que fueron asesinaron.
 Pero sus abuelos decidieron separarse, su mamá se fue a vivir con su abuela y Edwuin se fue a vivir con unos vecinos a los que hoy considera sus segundos padres.

Sin embargo, su mamá tuvo una nueva relación y de ella nació una hermana que hoy tiene 5 años y que es la luz de los ojos del número 18 de la Selección.

Su primer club fue el Racing de Mariano Ramos, pero en un partido de la Liga Vallecaucana, enfrentando a Boca Juniors, llamó la atención de los entrenadores de ese club y lo ficharon.

Ya con el club azul y oro, fue convocado a la Selección Colombia sub-17 que jugó el suramericano de 2015, con Juan Camilo Pérez como DT y con algunos jugadores que hoy están en este mismo equipo en Bucaramanga, como Jorge Carrascal y Ánderson Arroyo, y otros que ya están en Europa, como Carlos Cuesta y Jhon Lucumí.

Cuando se pensaba que iba a terminar en uno de los clubes puente que Ángel tenía en la B, como Universitario de Popayán o Quindío, su destino fue otro: en 2016, con solo 18 años, se fue a la segunda división de Uruguay, al club Rocha. Allá maduró a punta de patadas.

Su paso por Uruguay fue corto: en 2017 llegó para el filial de Santos Laguna en el ascenso mexicano, pero rápidamente fue ascendido al primer equipo. Se coronó campeón e incluso marcó gol en la semifinal contra el poderoso América.
Sin embargo, la indisciplina le jugó una mala pasada.

En el club le cobraron su gusto por la noche. Él mismo reconoce que le gusta bailar. En redes sociales,
 los jugadores de la Selección montaron un video bailando en grupo.

 

@elTiempo